Las Cuatro Etapas de la Cultivación

En un año transcurren las cuatro estaciones de primavera, verano, otoño, e invierno, pero ¿sabe alguno que el viaje de la vida también se divide en las cuatro etapas de nacimiento, envejecimiento, enfermedad, y muerte? Dado que nadie puede evitar la muerte seriamente deberíamos reflexionar dónde iremos cuando esta vida llegue a su fin, lo que implica que debemos cultivar el Camino. La cultivación también puede dividirse en cuatro etapas: estudio, práctica, logro, y completa realización.

El primer período abarca desde el primer año hasta los veinte, y uno se dedica al “estudio del Camino”. Allí debemos dedicarnos con diligencia a los estudios académicos o al Budadharma. Ello equivale a “iluminar la resplandeciente virtud (在明明德)”, que se menciona en la obra de Confucio “El Gran Aprendizaje (大學)”. Al finalizar ese período deberíamos tener una clara comprensión de nuestra brillante virtud inherente.

El siguiente período transcurre entre los veintiuno y los cuarenta años, y es el de la “práctica del Camino”. Allí uno debe poner en práctica la teoría que ha estudiado y comprendido con el fin de salvar al mayor número de seres, y así ayudar a que el mundo se reforme. “El Gran Aprendizaje” lo llama “renovar a la gente (在親民)”.

De los cuarenta y uno a los sesenta años sigue el período del “logro del Camino”. Se lo llama “El Gran Aprendizaje” o “descansando en la más alta excelencia (在止於至善)”.

No obstante, lo que Confucio designa como la máxima excelencia no es todavía el final del Camino ya que no alcanza aún el estado de verdadero vacío y Nirvana, no es definitivo. Por eso, tenemos que conseguir la completa realización del Camino, y luego debemos aún retornar al estado del Nirvana, que supera y engloba a los tres principios confucionistas de iluminar la virtud, renovar al pueblo, y descansar en la más alta excelencia.

Uno puede decir: “Yo no fui budista en mis primeros veinte años y el período de estudio del Camino ha pasado, ¿significa esto que he perdido la posibilidad de estudiar, y ya no debo hacerlo?” Ustedes deben comprender que las cuatro etapas que les he mencionado son las ideales, pero no son en absoluto definiciones rígidas. Consideremos que nuestra fecha de nacimiento es el día en que tomamos refugio, y contemos las etapas de nuestra cultivación a partir de entonces. Pero hay quien puede decir: “Yo tomé refugio cuatro o cinco años atrás, pero no he aprendido nada del Buda-dharma”. En tal caso uno no es más que un niño de cuatro o cinco años en el Budismo, no lamenten ser incapaces de entenderlo, ni piensen que el Budadharma es demasiado profundo y abstracto. Si tras haber tomado refugio uno se dedica seriamente al estudio del Camino durante veinte años, y lo practica durante otros veinte, ¿obtendrá los mismos logros? Quizás los laicos más ancianos suspiren: “Yo ya tengo ochenta años, y probablemente no llegue a vivir veinte años más”. Correcto, “La luz del tiempo de vida disminuye inexorablemente (時光減處命光微)”. 

De hecho, no queda mucho tiempo para nadie, así que pueden comprimirlo. Por ejemplo, pueden estudiar el Camino dos meses, poniéndolo en práctica durante otros dos, y así sucesivamente. Siempre y cuando sean sinceros y resueltos con los años podrán rejuvenecer, y procediendo paso a paso con vigor y coraje, ustedes también tendrán éxito, por ello ¡trabajen con esmero!

Discurso pronunciado la tarde del 15 de junio de 1958