¿Que es el Budadharma?

¿Qué es el Budadharma? El Budadharma es tan solo el dharma mundano, pero de una variedad que a la mayoría de la gente le cuesta mucho usar. En este mundo la gente corre siempre ocupada de un lado para el otro, constantemente agitada. Y el invariable origen de toda esa actividad es el egoísmo, la preocupación de proteger nuestras vidas y posesiones.

En el Budadharma, por el contrario, uno no es egoísta. Uno se orienta hacia lo público cuando surge el deseo de beneficiar a los demás. Conforme practicamos el Budadharma, gradualmente nuestras actividades denotan una mayor preocupación por los demás, y a la vez, la importancia de nuestro ego disminuye. Debemos dejar de lado nuestros propios intereses para dedicarnos al servicio de los demás, evitando en lo posible causarles aflicciones. Estas son las marcas distintivas o ideas básicas del Budadharma, aunque en su mayoría la gente no llega a comprenderlas. Como resultado, mismo dentro de los círculos budistas encontramos luchas y contiendas, problemas y complicaciones, peleas y conflictos que desencadenan atmósferas que en nada difieren de lo común. En ocasiones hay budistas que ni siquiera adoptan el promedio de la conducta social común. Tales personas estudian budismo por un lado, y por el otro crean ofensas. Practican buenos actos, para inmediatamente destruir el mérito y virtud que habían ganado. Y en lugar de beneficiar a la causa del budismo, tales conductas resultan de hecho perjudiciales. El Buda se refirió a esta gente como a los parásitos que cubren al león, alimentándose de su carne.

Los discípulos budistas no podemos esperar ningún resultado de nuestra cultivación mientras seamos egoístas y especulativos, incapaces de trascender nuestros apegos. El lema de los budistas debe ser:

Reconozcamos las propias faltas 

sin discutir las ajenas.

Los errores ajenos son sólo míos.

Siendo de una misma sustancia con todas las cosas, 

ésa es la Gran Compasión.

真認自己錯,莫論他人非;

他非即我非,同體名大悲。 

Si en profundidad deseamos comprender las verdades del budismo, en primer lugar debemos cultivar la paciencia y la generosidad, después de lo cual podremos lograr algo. Debemos transformarnos interiormente y ser diferentes a las personas comunes. No podemos seguir fluyendo en las turbias corrientes del mundo. Cultivar el Camino implica simplemente transformarnos nosotros mismos, y dar un giro. Esto significa proporcionar a otros situaciones deseables y beneficiosas, absorbiendo nosotros mismos las desfavorables. Renunciamos al pequeño yo para llevar al gran yo a la perfección.

Todos los discípulos que han tomado refugio conmigo son como la carne y sangre de mi propio cuerpo. Si me hieren, cualquier trozo de carne me duele por igual. Donde sea que brota la sangre, la herida daña mi constitución por igual, por eso todos ustedes deben permanecer unidos. Con el fin de que el Budismo se expanda y florezca, deben aprender a perder allí donde la gente nunca está dispuesta a hacerlo. Soporten los insultos que la gente común encuentra imposible tolerar. Expandan sus mentes y actúen con sinceridad. Cuando no son sinceros los Budas y Bodhisattvas lo saben; nadie puede engañarlos. Cada uno debe examinar sus faltas y remediar eficientemente sus defectos. Reconozcan realmente sus errores del pasado, sus desviaciones de los principios. Sean honestos, olvídense de ustedes mismos, y trabajen por el beneficio de todo el Budismo y de la sociedad.

En el mundo cada organización y sociedad tiene sus propios conflictos y luchas de poder. En los monasterios Montaña de Oro y Rueda de Oro, en la Ciudad de los Diez Mil Budas, y en otros sitios de cultivación del Camino pertenecientes a la Asociación Budista del Reino del Dharma debemos corregir esas faltas. No podemos esperar la inmediata perfección, pero debemos mantener la esperanza de mejorar paso a paso. Podemos ir cambiando hasta alcanzar la perfección. Pensamiento tras pensamiento debemos adoptar una conducta saludable y mantener nuestra resolución y objetivo de diseminar el Budismo, para que así su luz se extienda a lo largo y ancho de todo el mundo. Todos los discípulos del Buda comparten esta responsabilidad por igual.

Debemos pensar: “Si el Budismo no florece, yo no habré cumplido con mi responsabilidad”. No deleguen su trabajo en otros. Si podemos cargar la responsabilidad sobre nuestros hombros, en un futuro cercano el Budismo ciertamente se extenderá y expandirá por cada rincón del mundo.

Como discípulos Budistas, ¿pedimos la ayuda de los Budas cada día? ¿Pedimos que el Buda nos ayude a ser ricos, a tener poder, o a desarrollar la sabiduría? ¿Estamos sólo preocupados en conseguir ventajas personales? ¿Hemos olvidado todo acerca de contribuir a la causa del Budismo? ¿Hemos o no producido la genuina resolución de iluminarnos? Reflexionen interiormente. Al tomar refugio en la Triple Joya hicimos los cuatro grandes votos de los Bodhisattvas:

1. Los seres vivos son innumerables, hago el voto de salvar a todos. Pregúntense: “¿He salvado a algún ser vivo?” Si lo he hecho, ¿por qué no salvar a algunos más? Y si no lo hice, más motivo para rápidamente decidirme a rescatar a otros seres.

2. Las aflicciones son infinitas, hago el voto de cortarlas todas. Hay una ilimitada cantidad de aflicciones, pero nosotros debemos revertirlas, debemos transformarlas en Bodhi. ¿Las he revertido? Si aún no lo hice, debo rápidamente hacerlo, ¡ahora mismo!

3. Las puertas del Dharma son ilimitadas, hago el voto de aprenderlas todas. Pregúntense: “¿He aprendido algo del Budadharma? ¿He producido un mínimo de esfuerzo en favor del Budismo? ¿He sido demasiado rígido e inflexible en mi estudio de las enseñanzas? ¿Es posible que mi estudio de las puertas del Dharma haya sido inconstante?”

4. El Camino de Buda es supremo, hago el voto de realizarlo. En la Tierra no hay dharma que supere al camino del Buda; nada hay más supremo. ¿He realmente tomado la determinación de alcanzar la Budeidad? Además, no debemos tomar la resolución de realizar la Budeidad únicamente nosotros, debemos cruzar también a todos los seres vivos.

En el pasado, el Buda Sakyamuni cultivó bendiciones y sabiduría durante tres asamkhyeya kalpas, y perfeccionó sus marcas y finos rasgos durante cien kalpas. Fue capaz de dar su vida por la mitad de un verso del Dharma. ¡Cuán grande fue su espíritu! Su sinceridad en la búsqueda del Dharma fue ciertamente noble. Todos debemos imitar su modelo de vigor. Durante casi cuatro años he estado viniendo al monasterio Montaña Rueda de Oro en Los Ángeles, una vez al mes, pero siento que ninguno de ustedes ha obtenido un genuino beneficio del Dharma. No han experimentado realmente la grandeza del espíritu del Budadharma. Por el contrario, se encuentran fuera del Budadharma, siendo incapaces de ingresar en él profundamente.

Nuestra actitud debería ser: “Es mi propio deber hacer que el Budismo florezca”. Lo que precisamos son corazones sinceros provistos del genuino espíritu de devoción por el Budadharma. Trabajen con ímpetu y líbrense de los pequeños círculos que trazaron a su alrededor. ¡Que el Reino del Dharma por entero sea su propio cuerpo! ¡Permitan que todo el espacio vacío sea su campo de acción! Ello significa: “Produzcan los pensamientos que no residen en ningún lugar”. Si cada persona puede realmente hacer esto, el Budismo podrá verdaderamente florecer en este país.