El Maravilloso Dharma

El Sutra Avatamsaka dice: “Los Budas manifiestan cientos de miles de millones de sonidos para proclamar el maravilloso Dharma”. Debemos reconocer que todos los sonidos del mundo nos están hablando el Dharma. El poema dice:

Los sonidos del arroyo 

son su extensa y larga lengua.

El matiz de las montañas, 

su cuerpo inmaculado.

溪聲盡是廣長舌,

山色無非清淨色。 

Los sonidos de los arroyos y riachuelos son como la extensa y larga lengua del Buda proclamando el maravilloso Dharma. El verde matiz de las montañas es el cuerpo puro e inmaculado del Dharma, que deleita a quienes lo contemplan. Cuando uno comprende este principio, absolutamente todo en el mundo le estará hablando el Dharma.

Las buenas personas les hablan el buen Dharma y las malas personas les hablan el mal Dharma. Los caballos les hablan el Dharma de los caballos, y las vacas el de las vacas, y ello nos da la oportunidad de comprender cómo ellos llegaron a ser caballos o vacas. De hecho, es probable que en vidas previas los caballos y las vacas hayan sido personas que no practicaron la conducta filial, o hayan sido irrespetuosos con sus maestros, dándoles la espalda en lugar de apreciar sus enseñanzas. Por eso en esta vida son animales, con un comportamiento similar.

En general, si mantienen los cinco preceptos y los diez actos del bien podrán renacer en el reino humano o celestial. La mente que alberga codicia, ira o estupidez los llevará a caer en cualquiera de los tres reinos que aterran.

Los gatos cazan ratones y los tigres conejos; los fuertes comen a los débiles. Todos ellos nos están hablando el Dharma, cada cual con su propia causa y efecto, su propio significado, su propio y maravilloso Dharma.

Los profesores hablan el Dharma de los profesores, y los estudiantes el de los estudiantes. Los monjes hablan el Dharma de monjes, y las monjas hablan el Dharma de las monjas. Los seres sensibles hablan el Dharma, y también lo hacen los seres insensibles. Cuando uno es capaz de reconocer esto las verdes montañas, las blancas nubes, las flores amarillas, y los verdes bambúes, todos nos hablan el Dharma. La miríada de fenómenos y criaturas está manifestando el Dharma.

Para saldar deudas, los ladrones roban las riquezas y posesiones de quienes en vidas anteriores los robaron. Si en el pasado no nos robaron, pero ahora nosotros robamos a otros, en el futuro otros nos robarán para saldar deudas. Este es el principio de la retribución en el ciclo de causa y efecto.

Por ello debemos procurar actuar siempre correctamente, con altruismo, sin egoísmo, desinteresadamente. Cuando uno adquiere una ventaja de un modo forzado, en realidad está adquiriendo una pérdida. El dicho dice: “Ceder es ganar”. Ténganlo presente, ¡no lo olviden! Si todo parece indicar que no se debe ganar cierta ventaja, pero uno insiste en conseguirla, será como perder el capital. A la inversa, si supuestamente uno debería ganar una ventaja pero no la toma, estará depositando dinero en el banco.

Así, cada persona debe ubicarse donde le corresponde y cumplir con sus obligaciones lo mejor posible. No ansíen riquezas inesperadas ni beban demasiado alcohol, pues eso también las estará hablando el Dharma.

El bambú verde esmeralda 

es el cuerpo del Dharma.

Las fértiles flores amarillas 

son el Prajña.

青青翠竹總是法身,

鬱鬱黃花無非般若。

Así es como deberíamos contemplarlo todo. Podrán trascenderlo si lo entienden. De no entenderlo, estarán apegados.